Bueno, bueno, bueno...
Como se puede apreciar por los días que pasan entre las entradas de este blog, parece que me cuesta encontrar la inspiración. Y mira que esta semana lo tenía fácil, con la segunda convocatoria de birraire, para comentar nuestras cervecitas estivales (lo de nuestras, va por los locos que le seguimos sus "patilladas", según su propia definición). .
En fin, como la culpa no ha sido del todo mía, y ha sido por una buena causa, pues en vez de pedir disculpas de forma desaforada, vamos de lleno al tema... mentira, voy a dar rodeos como siempre!
Vamos por las tres categorías a comentar:
LL: La Local
Pues habría que tirar para casa, así que mi primera intención fue ir a probar algún viernes la Kölsch de la Microcerveseria. Oriol i Roger tendrán que perdonarme pero en las últimas tres semanas me ha sido imposible, a pesar de los dientes largos que ya me puso desde el primer día el señor Birraire.
Si alguien se pierde por aquí, igual ha leído otras entradas anteriores y habrá visto que una de mis grandes aficiones son los castellers (torres humanas). Pues aquí está el "problema". Los Castellers de Sabadell estamos teniendo un mes particularmente intenso y acabamos los ensayos de los viernes bastante tarde. Entre que comentamos la jugada y recuperamos "en parte" el líquido que previamente hemos sudado, se hace una hora tan intempestiva en que la Micro ya ha cerrado!
Por suerte, en el local de los Saballuts también tenemos un más que aceptable surtido de cervezas, y ya que de verano va la cosa, este viernes me dio por reencontrarme allí mismo con la cerveza de temporada estival de Art Cervesers, la Art Lumen.
La Lumen es para mi gusto un fantástico lager que me provoca problemas de conciencia. Sin tener tanto cuerpo "maltoso" como su otra lager, la Orus, ni ese toque más lupulizado de la Flama (una IPA que curiosamente me transporta a Bélgica), se deja beber "demasiado bien" para mi gusto.
Que no se me malinterprete, que mi problema de conciencia es económico. No puedo permitirme tomarme 3 ó 4 cervezas artesanas seguidas todos los días! Y la Lumen dura... demasiado poco! Así que mi bolsillo prefiera cervezas más... digamos "copa".
De todas formas la Lumen es una de mis candidatas al LL, y a falta de probar la antes mentada Kölsch la otra va a ser la Bitter de Or i Plata, una quasi-IPA que tiene esa virtud de ser gustosa pero sin cargar el paladar en exceso, y que siempre me apetece repetir.
DS: De Super
Como esta entrada ha salido tarde, pues ya sé que la Franziskaner Hefe-Weissbier ha sido la más comentada, como por otro lado era de prever. Pero mis cervezas "de super" van por otros derroteros.
Aquí también voy a atacar por dos frentes, y en este caso sí tengo disculpa pues si bien paso la mayor parte del verano en mi ciudad natal Sabadell, cuando puedo me escapo algunos días al pueblo paterno en Huesca.
Mi cerveza "de Super" comprada en Sabadell tiene un mérito especial: le gusta mucho a mi mujer!
Cuando conocí a mi señora "no le gustaba la cerveza", pero después de un viaje a Bélgica y de ir probando algunas de las cosas que tengo por casa, ha descubierto que no que "no le gusta es la estrella (Damm)".
Cuando una cosa nos gusta a mi mujer y a mí, ha de ser buena por narices, ya que no podemos tener los gustos más opuestos en según que cosas. A mi mujer no le gustan las cervezas muy amargas, ni muy alcohólicas, así que este caldo está casi en su límite (aunque una vez me desapareció misteriosamente una Westmalle Tripel de la nevera, pero en esa ocasión casi me alegré).
Demasiadas líneas ya sin decir que mi primera candidata a cerveza "de super" es la Alhambra 1925.
Algo más baja de graduación que otras cervezas comerciales que acostumbro a comprar (quizá escribiré algún día de ellas), es para mi gusto muy "redondita". Su ligero toquecito amargo, el malta que aparece lo justo para no molestar, pero como ya dije antes su principal virtud es que le gusta a mi mujer, lo que le permite aparecer bastante por nuestra mesa, sobre todo en algunas cenas de pizza.
Mi cerveza "de Super" aragonesa (aunque a veces la puedo comprar por aquí) es la Ambar 1900. Hace muchos años que me gusta casi todo lo que hace Zaragozana (aunque ya de muy joven aborrecí la Ambar de barril, al extremo de tener que tomarme las cañas con lima), y el hecho de que una marca española hiciera algo en alta fermentación siempre me pareció loable.
Algo más maltosa que la Alhambra, y con una espuma que se agarra al vaso (hablo de memoria, aún me faltan algunos días para reeditarla), no falta nunca en mi nevera oscense, junto con otros caldos de la misma marca: mi clásica Export y la preciosa Cesaraugusta (que pensé como candidata porque a parte de lo bien hecha que está como cerveza blanca su diseño me parece precioso, con su botellita tipo belga, sus letras doradas grabadas y su chapa tipo moneda romana, pero que al final he descartado comparándola con la 1900 a nivel de precio).
??: Birra Comodín
Esta vez va a ir una de las favoritas de mi señora: la Rodenbach "clásica", que precisamente nos hemos tomado esta noche.
Un red ale ácido, afrutado y ligero. Ese color rojizo precioso, que anticipa ya los frutos rojos, cerezas, pero no el vinagre que le da ese feliz contraste. Otra cerveza demasiado fácil, como casi todos mis queridos red ales / "bruintjes", pero que a nivel de conciencia me cuesta menos perdonar, seguramente por ser belga.
Paseos por Roeselare, mis pinitos en flamenco para pedir un café con hielo en un desacostubradamente tórrido mediodía, y unos zapatos que me compró Eva en una animada conversación entre la chica de la zapatería y ella, cada una en su idioma, sin entenderse pero comprendiéndose!
Recuerdos encerrados en esta poesía líquida los que me evoca (por supuesto solamente a mí!) esta cerveza.
domingo, 15 de julio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
Mezclando presente y pasado (o la nota de cata que esperó casi 20 años)
Tres semanas sin escribir es mucho para un blog, ¿verdad?
Aunque este blog nació como una casualidad, para apuntarme a la gran movida del #ffda (ver posts anteriores), ahora ya está creado, y también sabe mal matarlo así, sin más.
Así que intentaremos escribir algo, buscarle un sentido y si lo tuviere una continuidad.
Escribir sobre cerveza ahora, que hay tanta facilidad para el tema, y tanta gente que sabe un montón, va a ser difícil.
Cuando descubrí el mundo de las cervezas fantásticas (vía Bélgica) no había blogs, ni websites sobre cerveza... ni sobre nada. Internet era un reducido grupo de servidores al que en este país sólo se podía acceder desde universidades y pocos sitios más. Letra verde sobre fondo negro. Los cerveceros locos de la época tenían sus pequeños santuarios en algunos grupos de las llamadas "News" y en algunos bbs's de la época (como ISCA en Iowa), y pare usted de contar.
Nuestras fuentes de conocimiento de la época eran líquidas. Probábamos cervezas y nos gustaban mucho o poco, y no sabíamos apenas de estilos más de lo que nos querían informar las etiquetas de la época.
Nos sabíamos de memoria los grados de todas las cervezas del Maes de Sabadell, del Tropezón de La Llagosta, y lo poco más que nos caía en las manos.
Mi primer libro de cerveza, "Great Beers of Belgium", lo compré en el pabellón de Bélgica de la Expo de Sevilla, en 1992. En aquel momento, que nuestros caldos favoritos eran belgas, aquel libro se convirtió en nuestra biblia, y yo en un evangelizador pregonando la palabra del señor. Del señor Michael Jackson.
El cantante desteñido no, el connaisseur de la barba! (que Sint Sixtus tenga en su gloria)
Si en aquel momento hubiera empezado un blog como este, el señor Michael Jackson me hubiera acusado por plagio.
Como ya dije en otro post, por casualidades de la vida conocí a mi amigo Rik, que curiosamente era belga.
De la misma manera que nosotros estábamos impresionados del nivel de la cerveza belga, Rik quedó impresionado de lo locos que estábamos por el tema.
A los dos más locos del grupo, a Pere y a mi, nos obligo a visitarlo y para ser sinceros, no le tocó insistir mucho...
Nuestras fuentes de conocimiento pasaron a ser "in situ".
Visitamos fábricas tanto artesanas como industriales, cervecerías clásicas y no tan clásicas donde nos bebimos hasta el agua de los floreros (maltada, fermentada, etc, que conste!) y descubrimos otras maravillas del país que sólo vienen al caso delante de una cerveza, en conversación entre amigos.
Volvimos sabiendo algo más, y con algunos centenares de cervezas en el maletero, aproximadamente las mismas que en el interior.
Si en aquel momento hubiera empezado un blog como este, hubiera podido publicar quizá la primera reseña de cata en castellano y/o catalán de ciertas cervezas belgas. No hubiera sido una gran reseña, pero con algo se empieza!
En estos momentos y después de tanto rollo no sé aún como resolver la continuidad del blog, pero se me acaba de ocurrir como va a terminar este post.
En mi apreciado FDA (Fondo De Armario, término acuñado por birraire), tengo algunas cervecitas que guardo para buenas ocasiones, y los 18 años de mi colla castellera, Castellers de Sabadell, y el peazo actuación que hemos hecho bien lo valen!
Puestos a abrir una cerveza relacionada con este post, he buscado mi pequeño stock de la Brouwerij Van Den Bossche. Fue la primera que visité en mi primer viaje y a la que le tengo por ello cariño. Mi amigo Rik conoce personalmente al propietario y consiguió que nos hiciera una visita guiada, por la patilla.
Después de un pasacalles rápido por parte de sus instalaciones, el señor Van Den Bossche vio que realmente estábamos locos, así que interrumpió la visita, nos llevo hacía la puerta de salida... y nos lo empezó a enseñar todo de nuevo, con gran lujo y profusión de detalles.
Mientras Rik traducía del flamenco, nosotros veíamos con unos ojos como naranjas abrirse sacas de malta y lúpulo, con explicaciones mucho más allá de lo que podíamos comprender para la época. También se abrieron para nosotros gran parte de las compuertas y grifos de la maquinaria, donde vimos por primera vez protocervezas a medio hacer por unos, residuos por otros y información maravillosa por todos.
Mis primeras cervezas del señor Van Den Bossche me las regaló él mismo. Pere y yo nos repartimos una caja de 24 botellas mientras Rik nos decía que éramos unos cabrones (en perfecto castellano), y que en los años que hacía que él compraba allí no le había regalado nunca ninguna!
Si en aquel momento hubiera empezado un blog como este, hubiera abierto unas botellas suyas y las hubiera elogiado.
Aprovechando pues que tengo algunas de ellas en mi FDA, y particularmente una Pater Leuven Tripel a medio beber (jejeje), voy a acabar este post mezclando pasado y futuro y con una pequeña nota de cata, para practicar, que estoy algo desentrenado.
(como no son horas de pasar fotos al ordenador, pongo esta que he sacado de aquí)
La Pater Lieuven Tripel es una cerveza triple, de 8º, refermentada en botella.
El mérito no es mío, lo pone la etiqueta.
De color ámbar, genera una buena capa de espuma de entrada. Quizá no dure demasiado, pero afortunadamente tampoco desaparece del todo. En este caso el mérito creo que es del gas, pues es una cerveza bastante carbonatada. Este detalle resulta para mí una sorpresa muy agradable, pues la botella marca como fecha de caducidad el 2008 (lo cual vuelve a enlazar este post con el #FFDA).
El gusto predominante es la malta, dulzarrona sin ser empalagosa, azucar sin ser caramelo. Pan tostado, no quemado. Con los ojos cerrados hubiera apostado por un color más oscuro, la verdad.
Mi recuerdo de la misma cerveza "del año" no es el de ser una cerveza muy lupulizada, pero si lo hubiera sido en su día los años no han dejado gran rastro.
Los 8º están muy bien escondidos. No ofenden a nivel de aroma (ya por si acaso la serví en cáliz), ni en boca, y si acaso se notan es en un pequeño rescoldo de calor en garganta, muy agradable por cierto (a mi gusto y parecer personal, que conste en acta).
El regusto no es muy fuerte, pero se prolonga lo suficiente como para recordarte al cabo de un rato lo que acabas de beber, sin cambios.
Una cerveza fácil, agradable, sin sorpresas de principio a final. Una muy digna triple.
Desde aquí mi agradecimiento, reconocimiento y pequeño homenaje al señor Van Des Bossche, que incluyo oficialmente en la lista de culpables.
lunes, 28 de mayo de 2012
#FFdA (Finde Fondo de Armario) - sesión 2: clásicas
Capítulo 3: domingo.
Ya comenté en otro post mi afición a los castellers, con la que llevo casi tantos años como con la cerveza.
Hoy teníamos actuación, y escribo esto porque las cervezas a elegir dependían de si nos salían bien los castells o no. Afortunadamente a actuación fue en gran parte un éxito, y esta noche he abierto unos grandes caldos para celebrarlo.
No os podéis imaginar mi sentimiento de felicidad cuando he destapado mi caja de Westveleteren y he visto que aún me quedan 8! (y no hablo del pack de XII).
Aunque hace 10 años que no me acerco al monasterio, os puedo decir que he estado en el In de Vrede 4 veces, la mayoría con mi amigo Pere, y la última con mi señora esposa. En otro post os he hablado del maletero del Pere. Pues antes de beer rate, beer advocate y todo eso, nosotros ya cargábamos unas 100 botellas por viaje. Pere es un loco de las abadías de alta graduación y yo la verdad tampoco les hago ascos!
Entre otras cosas me he encontrado con una extinta "6" (tapón rojo) y con alguna "12" del siglo pasado!
Pero tampoco era plan de gastar todo lo "ahorrado" en una noche, así que de entrada me he decidido por una Westvleteren 6 ("caducada" el 2004) y una 12 (que no XII) cortesía del último viaje de Pere.
Pero que sepáis que he estado tentado de superar alguna de las fotos que he visto hoy, y hacer una cata con 4 Westvleteren diferentes!
La foto por cierto sigue sin ser mía, aunque se parece mucho a lo que tengo encima de la mesa.
Como describes los encuentros con una vieja amiga?
Pues igual hacía 4 o 5 años que no me tomaba una 6, seguramente de la misma caja y añada.
Las Westvleteren para mí tienen ese toque como de azúcar negro, y ese bajar cuello abajo de un buen coñac o whisky, potenciado aún más cuanto más vieja. Una nube dulce y cálida se queda entre el cuello y el cerebro y te hace escribir tonterías como esta.
Si no la habéis probado nunca, imaginad una Rochefort 8, y llevadla un punto más lejos... y dejadla en un armario unos añitos también...
Y como no todo va a ser bonito y perfecto, aquí viene quizá el único fracaso que podréis leer en todos los posts dels #FFdA, aunque era la crónica de una muerte anunciada.
No hace mucho me tocó vaciar del todo mi antigua habitación de soltero, en casa de mi padre.
Entre otras cervezas de mi colección de botellas, apareció alguna reliquia encerrada en un armario (esta vez sí) y todavía llena. A destacar una tal cual la de la foto, una Cuvée de l'Ermitage "pre-Grimbergen".
Seguramente, se la debí comprar a Santi, en mi primer santuario, el Maes de Sabadell.
Lamentablemente no se ha conservado bien, aunque quería aún recordar lo que fue. No me he querido jugar la salud, así que el líquido ha sido sacrificado en una sencilla aunque sentida ceremonia (y la botella vuelve a mi colección, of course!).
Para desquitarme, y en ello estoy aún, una Westvleteren 12, que no XII aunque del mismo año. Gracias de nuevo, Pere!
Las ganas de abrir una de las mismas, pero viejuna, han sido terribles, y he estado a punto de sucumbir al deseo, pero he preferido recordar primero la versión joven para poderla comparar otro día si mi memoria no me traiciona.
En una sencilla regla de tres, si la Westvleteren 6 se parece a la Rochefort 8, la Westvleteren 12 se parece a la Rochefort 10. Ahora, no decir nada más con semejante cervezón delante, es quedarse muy, muy corto.
Una cerveza oscura, poderosa a fuerza de malta, con ese mismo carácter dulce que me recuerda al azucar moreno (a mí, que conste). Embriagadora, con un gusto y un retroaroma persistentes hasta el extremo de que esta noche no voy a lavarme los dientes para dormirme con ellos.
Un consejo para la gente que tenga el pack de XII y no la haya probado aún. Tomar primero una cerveza de grado, para evitar un gusto fuerte de alcohol. No recomiendo tomarla como primera. Y después, intentad comprar una copa cáliz, abierta, tipo Chimay o el que viene en los packs de Grimbergen.
Bueno, y con esto doy por finalizada mi primera entrega de posts. Espero no haberos aburrido demasiado.
Salud y cerveza!
#FFdA (Finde Fondo de Armario) - sesión 1: grandes desconocidas belgas
Esta vez no os voy a aburrir comentando todo lo que hice el sábado... os aburriré con otras cosas.
Basta decir que no abrí el armario hasta las once de la noche, bien cenado.
De hecho, no hay tal armario. Sólo cuatro cajas "tipo bar", escondidas debajo de una manta en mi pequeño despacho, escondiendo detrás aún algunas botellas de 75cl.
Pues eso, después de una larguísima temporada sin levantar la manta (excepto para introducir unas Chimay Grande Reserve que a 4€ me parecieron una ganga), ayer tocó evaluar mis tesoros, de los cuales quizá alguno ya sea cadáver y me toque llorarlo.
Mis conocidos saben que mi afición empezó con los belgas, hará unos 20 añitos, y la mayoría de las cervezas que guardo son de aquel país. Sin entrar en detalles, después de echar un vistazo decidí empezar con las más nuevas y desconocidas, cortesía de los viajes de mi amigo Pere (cuyo maletero siempre ha sido motivo de inspiración para mí), y de mi socio Rik (cuyo país siempre ha sido motivo de inspiración para nuestros maleteros).
La primera, una Totentrekker, estilo "Oud Bruin".
Varios los motivos para empezar con esta cerveza.
Mi "lista de la compra" para Pere en su último viaje estaba plagada de "bruins" y "red ales", que por aquí no llegan y que echo de menos. La culpa es de Rik, por viciarme con su Roman Dobbelen, la "bruintje" que nunca supe pronunciar. Esta cerveza no estaba en la lista y fue una de las sorpresas de Pere, al cual agradezco "dobbelenmente".
He de reconocer que el olor de entrada no es para todos los públicos, y a según quien le asustaría, porque huele a lo que sabe: vinagre! Eso sí, un santo vinagre, ácido a lo lambic (?) pero sin pasase, con un toquecito dulce de cereza y cítricos). Una buena capa de espuma y un poco de bastante gas (pero que para mí a esta cerveza le queda bien ser algo efervescente)... y unos buenos recuerdos.
La segunda, una Cluysenaer, belgian ale, strong ale, llámalo como quieras.
Lamento que las fotos no sean mías, pero se me acaba de jo... fastidiar el teléfono.
Una agradable sorpresa, que sin ser una Duvel tenía su qué. Peligrosamente fácil y también de color parecido (melocotón? miel?) a mis amados "bollekes" de De Konick, en el "Blauwe Wolk" del increible Filip que muchas veces no me quiso cobrar. Dulzor suave del maltado y otra buena corona de espuma, más densa esta vez.
Y como el Domingo había que levantarse por la mañana, pues ya vale!
#FFdA (Finde Fondo de Armario) - Intro
A iniciativa de uno de mis blogs de referencia cervecera, el Blog Birraire, se celebra este fin de semana un evento "semi-digital": el primer #FFdA (Finde Fondo de Armario).
Se trata de reunir al máximo número de cerveceros locos abriendo armarios arcanos donde acumulan gloria bendita ciertas cervezas, con la esperanza de ser abiertas en ocasiones memorables.
Como a veces nos falla la memoria, o se nos acumulan demasiadas, o las ocasiones memorables escasean, el Birraire nos ha brindado un motivo fantástico: porque sí!
Afortunadamente el evento no es 100% digital, porque a mi las cervezas me siguen gustando analógicas, pero la gracia es poder compartir la experiencia, y aquí entra la parte digital del asunto.
Una vez introducido el tema, os dejo unos minutos y voy a buscar la última cerveza de la noche, que me va a acompañar mientras escribo este post.
No esperéis grandes notas de cata, ya lo digo con anterioridad para no crear falsas expectativas, pero intentaré explicar al menos qué hacían esas cervezas en mis armarios, por qué estaban allí, por qué las he sacado, y qué me he encontrado por el camino.
Resumen cervecero de un fin de semana intenso.
Capítulo 1: viernes.
Aunque la tentación era comenzar la historia el viernes, ello no fue posible... por culpa de la cerveza!
Después de un ensayo de castellers (mi afición sólida), nada mejor que unas cervecitas (mi afición líquida) con los amigos comentando la jugada. Como información fueron la típica Franziskaner Heffe-Weisse y la no tan típica Art Flama. No está nada mal la variedad cervecera de nuestro local, pero como no es mi armario pues no cuenta para el caso.
Esta última cerveza fue la excusa para interesar a un compañero en el mundo de la cerveza local, así que nos fuimos a la "micro" un rato, y allí cayeron su bitter "2.0" (quasi-IPA) y la robustus porter (quasi-café expresso).
Hablando, hablando, jiji, jaja, nos dieron las tantas, así que mejor me iba a la cama, a guardar fuerzas para el día siguiente, que tampoco era cuestión de abusar.
Y como ya he dicho que era una intro, os habéis pegado un panzón de leer, y aún no he empezado la primera cerveza. En el próximo post prometo ir al grano (maltado).
Se trata de reunir al máximo número de cerveceros locos abriendo armarios arcanos donde acumulan gloria bendita ciertas cervezas, con la esperanza de ser abiertas en ocasiones memorables.
Como a veces nos falla la memoria, o se nos acumulan demasiadas, o las ocasiones memorables escasean, el Birraire nos ha brindado un motivo fantástico: porque sí!
Afortunadamente el evento no es 100% digital, porque a mi las cervezas me siguen gustando analógicas, pero la gracia es poder compartir la experiencia, y aquí entra la parte digital del asunto.
Una vez introducido el tema, os dejo unos minutos y voy a buscar la última cerveza de la noche, que me va a acompañar mientras escribo este post.
No esperéis grandes notas de cata, ya lo digo con anterioridad para no crear falsas expectativas, pero intentaré explicar al menos qué hacían esas cervezas en mis armarios, por qué estaban allí, por qué las he sacado, y qué me he encontrado por el camino.
Resumen cervecero de un fin de semana intenso.
Capítulo 1: viernes.
Aunque la tentación era comenzar la historia el viernes, ello no fue posible... por culpa de la cerveza!
Después de un ensayo de castellers (mi afición sólida), nada mejor que unas cervecitas (mi afición líquida) con los amigos comentando la jugada. Como información fueron la típica Franziskaner Heffe-Weisse y la no tan típica Art Flama. No está nada mal la variedad cervecera de nuestro local, pero como no es mi armario pues no cuenta para el caso.
Esta última cerveza fue la excusa para interesar a un compañero en el mundo de la cerveza local, así que nos fuimos a la "micro" un rato, y allí cayeron su bitter "2.0" (quasi-IPA) y la robustus porter (quasi-café expresso).
Hablando, hablando, jiji, jaja, nos dieron las tantas, así que mejor me iba a la cama, a guardar fuerzas para el día siguiente, que tampoco era cuestión de abusar.
Y como ya he dicho que era una intro, os habéis pegado un panzón de leer, y aún no he empezado la primera cerveza. En el próximo post prometo ir al grano (maltado).
Las culpas se las echáis al birraire
Hace unos 20 años fui consciente que la cerveza era algo más que el "más de lo mismo" de la mayoría de barriles de la mayoría de bares.
El primer culpable fue Santi, el dueño de la cervecería Maes (Sabadell).
Allí pasé muchas horas, redescubriendo mi fe, a través de las abadías belgas.
Entre los muchos que llevé allí, mención especial a mi amigo Pere, culpable por estar a mi lado cuando he abierto muchas de mis mejores botellas, o de las suyas... y que siga siendo así!
Culpable fue Pepe, del Tropezón (La Llagosta), entre otras virtudes por conocerse sus más de 100 cervezas, que para la época era una bestialidad.
Culpable máximo: Rik. Sólo el diablo (el mismo de tantas etiquetas) pudo cruzar un belga en mi camino!
No sólo fue mi guía en un país infinito (el suyo de origen) sino que gracias a él puedo afirmar con orgullo que me han pagado por beber cerveza!
Hay otros culpables, mayores y menores, de mis aventuras cerveceras. Y va mi brindis por todos ellos.
Pero la culpa de que 20 años más tarde, me ponga a escribir del tema, la tiene el birraire, y su iniciativa del #FFdA (Finde Fondo de Armario). Gracias a esta excusa barata estoy destapando algunos caldos memorables, y me ha apetecido hablar de ello.
Así que si no os gusta lo que voy a escribir en estre blog (a ver cuanto dura la broma), las culpas se las echáis al birraire.
Pero no se lo tengáis en cuenta, porque tirando del hilo descubrí que es posible que yo esté en la lista de sus culpables!
Sed bienvenidos
Supuesto y admitido que esto sea un nuevo blog, y que la temática del cual sea la cerveza, no busquéis aprender nada de aquí fuera de lo que yo mismo aprenda sobre la marcha.
Saludos a todos, sed bienvenidos... bienvenida sed... voy a tomarme una cervecita...
Saludos a todos, sed bienvenidos... bienvenida sed... voy a tomarme una cervecita...
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