domingo, 27 de mayo de 2012

Las culpas se las echáis al birraire

Hace unos 20 años fui consciente que la cerveza era algo más que el "más de lo mismo" de la mayoría de barriles de la mayoría de bares.

El primer culpable fue Santi, el dueño de la cervecería Maes (Sabadell).
Allí pasé muchas horas, redescubriendo mi fe, a través de las abadías belgas.

Entre los muchos que llevé allí, mención especial a mi amigo Pere, culpable por estar a mi lado cuando he abierto muchas de mis mejores botellas, o de las suyas... y que siga siendo así!

Culpable fue Pepe, del Tropezón (La Llagosta), entre otras virtudes por conocerse sus más de 100 cervezas, que para la época era una bestialidad.

Culpable máximo: Rik. Sólo el diablo (el mismo de tantas etiquetas) pudo cruzar un belga en mi camino!
No sólo fue mi guía en un país infinito (el suyo de origen) sino que gracias a él puedo afirmar con orgullo que me han pagado por beber cerveza!

Hay otros culpables, mayores y menores, de mis aventuras cerveceras. Y va mi brindis por todos ellos.

Pero la culpa de que 20 años más tarde, me ponga a escribir del tema, la tiene el birraire, y su iniciativa del #FFdA (Finde Fondo de Armario). Gracias a esta excusa barata estoy destapando algunos caldos memorables, y me ha apetecido hablar de ello.

Así que si no os gusta lo que voy a escribir en estre blog (a ver cuanto dura la broma), las culpas se las echáis al birraire.

Pero no se lo tengáis en cuenta, porque tirando del hilo descubrí que es posible que yo esté en la lista de sus culpables!