lunes, 14 de enero de 2013

1er concurso Homebrewer El Jardín del Lúpulo

Esta entrada me hace particular ilusión, aunque por el retraso con que la escribo podría parecer lo contrario.

Por primera vez desde que perpetro este blog, escribo una entrada no porque me apetezca contar algo (que también), sino porque alguien cree que esto puede servir para difundir un evento, en este caso un concurso de cervezas caseras.

¡Tenemos culpable nuevo, así que por mí que no quede!



El Jardín del Lúpulo es un blog cervecero al que éste el mío se querría parecer de mayor. Un blog de referencia en el mundillo, consolidado y con mucho seguimiento. Y esto no es porque lo diga yo (que también) sino que salta a simple vista.

Y si no a los hechos me remito. Que levante la mano quien en su aniversario, en vez de pagar las cervezas las recibe, gratis, de calidad, en grandes cantidades... ¡y por partida doble! (concursantes y patrocinadores). Que envidia, ¿verdad?

Bromas aparte, y copiando a los organizadores, que encima que no me pagan no voy a escribirlo todo yo:

"Se trata de un concurso de cerveza casera, con elaboración sin extractos y estilo libre, con tres grandes categorías en función del origen del estilo de la cerveza. En cada categoría se elegirá un finalista y entre los tres finalistas, un ganador absoluto."

Como supongo que la frase anterior no será todavía motivo suficiente para que nadie presente una cerveza al concurso, copiaré también la frase relacionada con los premios:

"Los premios [...] son: Un primer premio de “Mejor Cerveza” con Trofeo y un Pack de 12 cervezas Internacionales especialmente elegidas, 2 jarras y un pack de lúpulos americanos; y dos premios para los otros dos finalistas, con Trofeo y un Pack de lúpulos americanos. Aparte, diplomas para estos tres y para las 2ª y 3ª mejor cerveza de cada categoría."

La frase entre corchetes tiene que ver con el patrocinador del evento y suministrador de los premios, al que deseo mucha suerte en su aventura comercial, pero al que no conozco ni me conoce, ni me ha mandado lote de Navidad (bueeeno, vaaa. Los curiosos que procedan a leer el cartel, abajo a mano izquierda).

El plazo del concurso es hasta el 15 de febrero, y si algún participante no llega a tiempo al plazo o no sabe que hacer con el excedente después de embotellar, pues aquí tiene a un servidor que hará mucho aprecio a su estimado producto. 

Por supuesto, este ofrecimiento es extensivo a los patrocinadores, y organizadores, que igual son muchas cervezas a probar y hacen falta bocas o... yo qué sé 

¡cualquier excusa es buena para enviarme unas cervezas!, ¿no?

sábado, 5 de enero de 2013

¡Feliz año nuevo! ¡Feliz año viejo! (#MCN2012)

Algunas personas que me conocen, en su mayoría cerveceros locos, saben de mi afición por celebrar la entrada de año con una Cantillon.

Esta costumbre se remonta ya a mediados de los noventa, y milagrosamente he podido repetirla de forma casi interrumpida desde entonces. Esto no hubiera sido posible muchos años sin la colaboración de mis amigos Pere y Rik, así que vaya mi primer brindis virtual del año por ellos. ¡Gezondheid!

Debido a reformas en mi pequeño despacho, este año casi ha peligrado mi antigua costumbre.
Mis botellas de Cantillon Bio están casi inaccesibles, y el día 31 de Diciembre me vi en la obligación de intentar acceder a ellas de forma diferente a la habitual.

Bendita coincidencia.

Mi primera prospección "al tacto" finalizó 5 segundos después de empezar, al encontrar una botella de un tamaño poco usual: una Big Chouffe (1.5 l).

Esta cerveza también proviene de una antigua tradición de nuestro grupo de amigos. Muchos años hemos pasado la Semana Santa juntos, aportando cada uno lo que buenamente podía. Nuestro amigo Pere acostumbraba a traer parte de su pequeño arsenal cervecero, y dado el tamaño de nuestro grupo la Big Chouffe siempre le pareció una buena opción. ¡Y a nosotros también, por supuesto!

Dado que la cena de Nochevieja la celebramos con el mismo grupo de amigos (aunque ahora incluye ya señoras y criaturas de diferentes tallas), a mi también me pareció correcto volver a compartir esta botella, que incomprensiblemente sobrevivió algún año a nuestras míticas y gloriosas timbas de semanas no demasiado santas.

Yo ya sospechaba que la botella tenía algún año que otro, sobretodo visto el sitio del cual la saqué, pero mi (nuestra) sorpresa fue grande al ver la recomendación del lateral de la botella de consumir antes de ... 1998...

Big Chouffe - embotellada en Octubre de 1995
Efectivamente, como se puede apreciar en la imagen, la cosa aún era más viejuna, y el corcho desveló que fue embotellada en octubre de 1995.

¡A-co-jo-nan-te!

La botella descorchó bien, y conservaba todavía todo el gas. ¡Bien!

Intenté el viejo truco de anunciar que la cerveza estaba estropeada, pero mis colegas son supervivientes de celebraciones míticas que incluyen Chimay Grand Reserve añejas, y me enviaron con malas palabras a visitar la fábrica de Heineken.

El cervezote se encontraba en un estado excepcional y lo disfrutamos como si fuera lo último que nos íbamos a beber ese año... ¡lo cual era verdad!

Mi segundo brindis del post va por Pere, y me alegra especialmente que en esta ocasión el también estaba entre los sedientos choufferos reunidos, así que el brindis fue en vivo.


Ya comentado el digno fin que tuvo el venerado caldo de gnomo belga, volvemos a mi despacho donde yo proseguía unas horas antes en busca de una Cantillon perdida.

Mi segunda y última prospección "al tacto" de la tarde se topó con un doble cartón con asa. Entre los dos cartones 3 botellas de 75 cl... ¿Quizá esta vez sí era Cantillón?

¡Bingo!

Tres botellas tres, de Cantillon y variadas. Una Gueuze, una Kriek y una Rosé de Gambrinus.

El estado de las etiquetas presagiaba un drama, y mentalmente empecé a prepararme para lo peor, pero ahí estaban las botellas llamándome insistentemente, así que me decidí a arriesgarme.

Recordando con cariño mi primera visita al museo-cervecería de Anderlecht, elegí la Rosé de Gambrinus como candidata al primer brindis del año, y me llevé la Gueuze "de reserva" por si se torcía la cosa.

Los honores de apertura de la botella correspondieron a Pere, que también me acompañaba en su día cuando compré las botellas así que ¡quien mejor que él!.

Su pericia con el sacacorchos merece ovación y vuelta al ruedo. Los restos del corcho casi se deshicieron, pero ya fuera de la botella.

A diferencia de la anterior ocasión nada de gas, pero al escanciar apareció un poco de prometedora espuma aunque de corta duración en vaso.

El olor horroroso en general, como acostumbra en los lambics, no permitía reconocer si la cerveza era potable (en el sentido de poderse beber) o potable (en el sentido de echar la pota).

Nuestros valientes cerveceros probaron el brebaje rojizo y se encontraron con un santo vinagre de frambuesa, ácido hasta dejar la Alexander Rodenbach a la altura de la cocacola. Un gusto tan extremo nos llevó a preguntarnos si estábamos haciendo bien o nos íbamos a arrepentir a posteriori, intestinalmente hablando.
Después de una primera y corta cata, mis amigos me abandonaron en compañía de la vetusta botella, pero eso no me preocupómucho ya que me ocurre todos los años. El lambic no es una cerveza de mayorías, y en este caso añado que... ¡afortunadamente para mí!

Conforme el nivel de la botella iba bajando otros matices iban apareciendo detrás de la acidez y he de confesar que sentí una gran pena cuando la botella quedó vacía... ¡Buaaaaaaah!

Como por una feliz y asombrosa coincidencia, el culpable de la aparición de este blog también brindó por el nuevo año con una Rosé de Gambrinus, aprovecho para brindar con él al unísono. ¡Va por tí Birraire!

Pues como podéis ver, empecé y acabé el año con dos grandes cervezas.
Y así como finalicé el año 2012 brindando por un feliz año nuevo, empecé el año 2013 brindando por un feliz año bastante, bastante, bastante viejo.  ;)

Y como ya preveía que esta entrada iba a ser larga, y me iba a dar algo de sed... y antes de que se pudiera estropear una cerveza guardada tan celosamente todo este tiempo... pues otra Cantillon al canto, no sea que le de el sol y saque purpurina como los vampiros modernos.

En este ocasión la Kriek (a la derecha de la imagen), ha conservado bastante mejor el corcho que su hermana de frambuesa (a la izquierda) y como se puede leer en la foto: "Bottled in 1995". Otra que tal, y es del mismo lote que la Rosé así que ya sé de que año son las dos.

En esta ocasión la acidez ha quedado más controlada, aunque se mantiene en boca largamente. Una sidra de fruto rojo, aunque empieza más amanzanada. De color me recuerda al preciado y precioso vino clarete de mi tío Tomás, entre dorado y miel, aunque aquí se añaden unos tenues tonos rojizos. Al desaparecer la acidez en boca, viene un final seco más propio de un Gueuze, supongo que el carácter viene marcado por la edad, pero conservando ese gustillo final de la cereza cuando ya sólo queda el piñón en la boca.

Quizá sean notas de madera, o quizá mi imaginación haya volado de vuelta a la centenaria y artesana cervecería de Bruselas y a sus barriles de segunda mano, creo recordar que algunos provenientes de Domecq y Gonzalez Byass.


Releyendo por encima, creo que me ha quedado una entrada digna de un #FFDA o "Finde Fondo de Armario" aunque en esta ocasión ha sido Fin de año, no de semana. Así que tengo motivo de sobras para celebrar con cervezones sin tener que inventarme excusas (que por otro lado también son bien recibidas cuando es menester).

Y como no quisiera finalizar esta entrada, ni esta cervecísima, sin brindar con todos vosotros por un feliz año, pues ahí va mi último brindis de hoy:

¡FELIZ AÑO A TODOS! ¡QUE SEÁIS MUY FELICES Y TOMÉIS UNA CERVEZAS FABULOSAS!

PD: A última hora añado este post al evento virtual #MCN2012 (Mis Cervezas Navideñas 2012), auspiciado por Observatorio Cervecero, uno de mis blogs de referencia. ¡Perdón por el retraso! ¡Vaya despiste el mío!

jueves, 6 de diciembre de 2012

Mi primer caso de Lupus, ya era hora (Dr. Gregory House)

Estando yo tan tranquilo en mi casa esta noche, con toda la familia ya durmiendo y con ganas de tomarme una cervecita, he abierto mi caja de nuevas adquisiciones y me he encontrado con una sorpresa:

¡Tengo lupus!

En concreto una Wolf 8, según la etiqueta de Brouwerij Lupus.


Cuando uno ve una etiqueta tan negra escondiendo una cerveza tan oscura y anunciando 8.5º, ya se puede imaginar de qué va el tema: maltas tostados, azúcares, café, regaliz, etc.

Mi sorpresa inicial ha sido una bonita capa de espuma beige, cremosa, que hasta me ha formado una bonita "magdalena", que no he sido capaz de captar en la foto. La frondosidad inicial de la espuma ha ido reduciéndose paulatinamente aunque no ha desparecido del todo, y bastante ha quedado adherida a la copa, aún sin formar aros completos.

En cuanto al aroma, me esperaba notar mucho más el alcohol, pero afortunadamente no ha sido así: Café, caramelo "de flan" y esa especie de olor a habitación cerrada bastante característico en las cervezas belgas contundentes. Algún día aprenderé algo y lo podré explicar mejor, pero mucha malta y poco lúpulo.

La primera sensación del gusto ha sido un tanto curiosa. Me ha transportado a una juerga castellera universitaria en Baó, el día que descubrí la Jenlain. Pero no es a la cerveza francesa a lo que me ha recordado. Aquella noche cuando se acabó el alcohol, acabamos haciéndonos "cubatas" de... ¡cocacola con nescafé! (uno ha sido joven y ha cometido excesos, jajajajaja).

Sí, sí. A mi también me ha sorprendido la relación, pero pronto he tenido que darle la razón a mi subconsciente. De entrada un gusto dulzón algo picante en boca, recordando algo la efervescencia (sin mucho gas en el líquido, aunque quizá algo ayudado por la generosa capa de espuma inicial). Como una cocacola... de 8,5º. Después de ese primer momento, el gusto ha pasado más bien a ser un potente ataque en toda regla de azúcar de caña con algo de café en fondo, como si mojaras un poco un terrón de azúcar moreno en el café y luego lo dejaras fundir bajo la lengua, llenando la boca en el quizá sea el momento más bonito de esta cerveza, para mi gusto al menos.

El regaliz llega en cambio en el retroaroma, con suavidad pero claramente. Más como el original en raíz y no una pastilla Juanola, para entendernos. Fantástico pues muchas veces el gusto excesivo a regaliz de algunas cervezas oscuras me puede llegar a molestar. No ha sido el caso.

La cerveza se ha ido "espesando" a lo largo de la degustación. Mi primera impresión ha sido de poco cuerpo, quizá engañado por la apariencia inicial de la espuma y por lo disimulado que está el alcohol, aunque de cara al final se ha "alquitranado" un poco más, dejando salir cada vez más la malta.

Final dulce: azúcar quemado, como el de la "crema catalana" y algo más de regaliz.
Por buscarle algún defecto, quizá me haya dejado la boca un poco pastosa, pero se le puede perdonar fácilmente.

En resumen una cerveza muy agradable, que sin ser excepcional me ha gustado hasta obligarme a escribir estas líneas.




lunes, 26 de noviembre de 2012

#FFdA 2.0 (Capítulo 3 - sesión "cochina")

Última entrada sobre el 2º Finde Fondo de Armario.

¡Para no haber escrito nada en meses, me he prodigado bastante!

Pues después de lo "mal" que me porté el sábado, el domingo tocaba vida familiar (y muy a gusto oiga).
Así que nos hemos ido con otros amigos a Vallgorguina, a  una Feria de productos artesanos y a caminar por el bosque a visitar un dolmen. Un bonito día altamente recomendable para todos los publicos.

Como lo cortés no quita lo valiente he aprovechado para descubrir las cervezas Ninkasi, del Solsonés.
Muy suaves y limpias, con el lúpulo marcado pero sin abusar, en el nivel justo que mi señora no encuentra todavía molesto.

Así que la tercera cita del #FFdA ha tenido que esperar hasta la noche, después de la vuelta a casa y de nuestro cívico deber de votar en las elecciones catalanas.

Se me hace hasta raro hablar de cervezas hoy que mis amigos y conocidos están todos analizando resultados y elucubrando sobre nuestro futuro político, pero ya tendré tiempo.
Esta semana habrá que hablar de ello largo y tendido.

En fin, como en la anterior edición del #FFdA hoy me ha apetecido montar una sesión de "rarezas" belgas, pero me ha salido una sesión bastante "cochina", como podréis ver en las etiquetas.


A la izquierda, una tradicional Rodenbach con la que mi mujer se ha unido a la fiesta. Un clásico en mi casa.

Por mi parte, he empezado con una Zwijntje (en flamenco: "cerdito").
8º, doradita, una triple de carácter belga 100%, maltosa sin ser muy dulzona y muy fácil de beber.
Ha combinado muy bien con el cremoso queso de búfala que hemos comprado por la mañana..
Sin complicaciones ni pretensiones. Sincera y directa. Una buena compra.
Pensaba que sería producción de alguna pequeña cervecería, pero luego he descubierto a los buenos de Van Steenberge detrás (gracias a la etiqueta, no es un gran mérito). Pues pensándolo bien, algo de Augustijn puede que tenga, aunque hace ya bastante de la última que me tomé.

La siguiente en caer ha sido la Den Bi3r de Den Tseut.
Primero me pensaba que la cerveza se llamaba Uestekluesen Tripel, pero al final he visto que se refería a su lugar de origen Oosteeklo.
Otra tiple, esta vez de 9º y con Dry Hopping. Un punto divertido de lúpulo en una cerveza fuerte, pero en la
que el alcohol no se nota demasiado, aunque se adivine por la densidad del tema y la calidez que deja.
De esta gente sí que no tengo ninguna referencia, pero me alegraré si encuentro algo más suyo por ahí.
Otra cerveza fácil... si te van las triples de alta graduación, claro.

Y ya para matar el tema, y intentar desmontarle otra estadística al Birraire, he ido a atacar al arsenal nacional y me he metido entre pecho y espalda una 1000 nits de Art cervesers.
Es muy curioso que la primera cerveza de Art (2009) la hayan dejado envejecer y no la hayan vendido hasta... aproximadamente 1000 noches después.
Aquí si que el toque de barril aparece claro y queda en boca un rato largo. Ha aguantado el tipo de las dos anteriores, aún con bastante menos grado, seguramente por el toque que le ha dado la guarda.
Seguramente era mi última botella forever and ever, dado que es una edición irrepetible, y no creo que alguien me regale de las suyas.

Pues nada, se acabó el #FFdA.
Espero que todos los "participantes" se lo hayan pasado tan bien como yo, y ahora durante unos días a leer lo que hayan publicado los demás, a ver que se puede aprender por ahí.

¡A ver si para el próximo post tardo menos!






#FFdA 2.0 (capítulo 2, una celebración altamente esperada)


Hasta hace sólo 2 días tenía mis dudas sobre qué y como publicar esta entrada.
Sí, ya lo he dicho sobre el #FFdA del viernes... y lo repito otra vez sobre el #FFdA del sábado.

Como ya avancé en la entrada anterior, las condiciones parecían propicias para abrir unas cervezas conmemorativas con mis amigos Pere, David y Carles. Estas condiciones favorables (que no hubiera otros eventos familiares y sociales pero básicamente que no nuestras respectivas no se pusieran en contra) se confirmaron el mismo día por la mañana, así que organizamos rápido la cosa. No fuera a cambiar el viento.

Para poneros en antecedentes, estas cervezas nos estaban esperando desde el 24 de Octubre de 2010, fecha en que los Castellers de Sabadell descargamos nuestro primer 3 de 8!


Ya sé que no es nada habitual poner fotos de Castellers en blogs de cerveza, pero como esto es lo que celebrábamos, pues ahí va.

Desde nuestros inicios como Castellers, decidimos comprar unas cervecitas para celebrar los castells nuevos, y ver como las cervecitas mejoraban con los años, al igual que nuestras construcciones.

Lamentablemente, durante unos años quedamos bastante estancados pero últimamente las cosas nos van pero que muy, muy bien.

Para esta ocasión aún nos quedaban unas botellitas de...
... Chimay Grande Reserve 1999!

Pues sí.

No sólo nos apretamos cada uno una de estas preciosidades, sino que antes nos repartimos como buenos amigos otra "del año" para poder compararla.

La mayoría de la gente que se pueda interesar en un blog como este, conoce la cerveza y sobradamente, y se puede imaginar como queda el caldo a la que le pones años.

Monosílabos de aprobación. Ruidos guturales. Sonrisas de satisfacción. Meditación budista. Apertura de chacras. Ligera levitación y coros celestiales.

A la que pudimos articular palabras, recordamos con cariño y grandes lagrimones las extintas botellas de 1993 con las que celebramos todos nuestros castells hasta nuestro primer 4 de 8...

¿Y qué **** te tomas después de esto?

Pues no hay mucha cosa, pero nuestro fantástico anfitrión Pere desapareció por la puerta, y volvió de su particular fondo de armario con unas Westvleteren 12 (raro que no aparecieran en un #FFdA, ¿no?).

Para David y Carles era su "primera vez" y alucinaron pepinillos. La pregunta obvia surgió enseguida:
¿Y que tal envejece?

Pues resulta que yo lo sé.   ;)

En fin, este año se ha hablado mucho en los blogs cerveceros sobre las Westvleteren y su relación calidad / precio, y si bien es cierto que se paga mucho en relación con cervezas bastante parecidas (Rochefort 10 por ejemplo) ayer nos demostró de sobra que puede estar a la altura incluso de grandes caldos añejos.

#FFdA 2.0 (Finde Fondo de Armario - el regreso)


Como ya he dicho en la anterior entrada, hasta hace sólo 2 días tenía mis dudas sobre qué y como publicar aquí.

La actual reorganización de mi despacho ha dejado temporalmente mi "fondo de armario" en una posición de muy difícil acceso, y aunque algo me queda todavía por la cocina, quizá la cosa hubiera quedado por debajo de las expectativas.

Pero este mismo viernes por la noche, acabando el ensayo de Castellers de Sabadell me encontré tomando una cervecita con tres de mis mejores amigos: Pere (cervecero adicto del que ya he hablado otras veces), David y Carles. Por cierto las cervezas eran unas Zaragozana Export, que hay cierto nivel en nuestro local!

Curiosamente con estos mismos amigos llevamos más de un año buscando un día en el que quedar tranquilamente a abrir unas cervezas que compramos mancomunadamente en su momento. Como en otras ocasiones salió a colación la búsqueda de la fecha, y sorprendentemente todos vimos posibilidades de
intentarlo... al día siguiente!

Pintaba bien el fin de semana, así que decidí convencer a otro par de amigos, Kevin i Xavi, para desquitarme de otra preocupación cervecera: ir a La Microcerveseria de Sabadell para probar su Pumpkin Ale antes que se acabara (actualización: hoy mismo se ha acabado), sobre todo después de los dientes largos que me puso Birraire justo un día antes.

La cerveza no entra en la categoría #FFdA, pero como no sé cuando voy a volver a publicar aprovecho para aplaudirla públicamente y que quede constancia escrita.
Queda.

Después de dar cuenta a su Weisse Dunkel (que a mí me queda pendiente) Kevin decidió que la noche llegaba a su fin, pero Xavi y yo nos apuntamos a una oferta que no pudimos rechazar:
Una botella de La Vella Creu Alta.

La Vella Creu Alta es la cerveza que Oriol y Roger elaboraron para celebrar el primer aniversario de su local, y como de esto ya han pasado unos meses... técnicamente hablamos de una auténtica #FFdA.
(que el armario no sea el mío no cuenta, ¿verdad?).

Gran sorpresa de la noche. Estupendísimo Barley Wine. Cervezón mayúsculo. Orgullo de sabadellense.
Con sus 9.5 este Oporto cervecero, Muscat de melocotón, se ha ganado un lugar en mi corazón aún siendo yo más de amargas que de dulces.

Estoy esperando desde ya la nueva edición, para esta vez envejecerla pero en mi propio armario.

Segundo aplauso de la noche, esta vez con las orejas, para los cerveceros de "Or i Plata".

Como semejante y tamaña cerveza requiere su tiempo, se hizo la hora de cerrar y poco después me encontré en casa sin sueño, y con ganas de tomarme aún otra. Después de una prospección debajo del "fregadero" de la cocina, apareció una botella que había quedado milagrosamente olvidada... vete a saber
cuando: Una Liefmans Kriekbier.

Debe tener algún año que otro, porque creo que ahora la elaboran con otro nombre. Ni tan sólo recuerdo su procedencia. Sospecho que un regalo de mi amigo Rik...

Pero en fin, nos arriesgamos a abrirla a ver si ha aguantado bien y ¡3ª diana de la noche!

De color rojo intenso, pero más oscura de lo que la recordaba.
Una espuma que aunque ha desaparecido bastante rápido me ha dejado ver que la cerveza iba a estar en buenas condiciones.

Buena, buena, buena.Unas cerecitas dulces pero a la vez ácidas. Después una sensación cálida y un regusto más seco. Recuerdos de una barrica de madera, como si se hubiera "acoñacado", salvando las diferencias.

Un buen final para el primer día de un #FFdA que amenazaba sin prometer mucho, y acababa el primer día genial, y con muy buenas perspectivas para el segundo... que explicaré en otra entrada.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Las culpas se las volvéis a echar al Birraire (previa del 2º #FFdA)


Después de 4 meses sin publicar nada, vuelvo a retomar el blog.

La culpa de la dejadez es totalmente mía. Así que por si acaso mis disculpas en el caso que alguien esperara grandes crónicas, eventos o al menos palabrería periódica.

Pero el culpable del retorno es otra vez el señor Birraire, el mismo que en su día también me obligó (al menos moralmente) a crearlo. Vease (o no) Las culpas se las echáis al Birraire.

Este blog nació hace casi medio año porque me apeteció sobremanera asistir a una "cervezada" ligeramente digital: El primer Finde Fondo de Armario o #FFdA según el argot twittero.
Para quien aún no sepa de qué estoy escribiendo, sigo suscribiendo lo que ya dije en su día:

Se trata de reunir al máximo número de cerveceros locos abriendo armarios arcanos donde acumulan gloria bendita ciertas cervezas, con la esperanza de ser abiertas en ocasiones memorables.

Esta iniciativa, "patillera" según su creador el susodicho señor Birraire (que Sint Sixtus le de salud, sed y presupuesto para su armario), ha dado origen a una segunda edición precisamente durante este fin de semana.

Creo no equivocarme si afirmo que los motivos de este esperado regreso son:


  1. Que la repetición del evento ya era algo planeado en un primer momento (véase su entrada "1er-ffda", que ya anuncia que habrá como mínimo un "2o-ffda").
  2. Que el armario del organizador, aún vaciándose frenéticamente, no lo hace al nivel que requiere su volumen de adquisición de grandes productos derivados del agua (entre otros ingredientes).
  3. Que el suegro del antes mentado se moría de ganas por aparecer a saludar, sobre todo después de la gran acogida en sociedad de la "Iaia" Birraire (a  la dos les presento mis humildes respetos).
  4. Que los participantes en el anterior evento, entre los que me incluyo, deseábamos volver a tener una excusa barata para abrir botellas especiales, y lo más importante: bebérnoslas! (vayan por adelantado mis saludos y brindis con todos).
  5. Que las cervezas de los no participantes en el anterior evento querían salir del armario (¡sean  bienvenidos!).
  6. Que todo lo expuesto anteriormente son excusas baratas. ¿Quien necesita motivos para tomarse una buena cerveza?

En fin, mientras disfruto "probablemente mi última birra del #FFdA" (gran frase del sabio aquel que tuvo que rectificar) voy a publicar esta entrada, primera de varias, para que nuestro anfitrión vea que tengo material en cartera y no haga su increíble y desde ya esperado resumen antes de que mi entrada vez la luz.

¡Salud! / Salut! / Gezondheid!