martes, 12 de marzo de 2013

20 cervezas de amor y una estrella desesperada (2ª entrega de la crónica del #BBF13)

Después de la traumática experiencia del 2012, en que me bebí enterita la lista de cervezas que llevaba preparada de casa (el papel, quiero decir), este año no llevaba nada demasiado preparado.

Eso sí, me había repasado las listas de Birraire (I: Pepinos y II: Pepinillos, digooo Anticrisis), de Catas Cerveceras y comentarios y notas de cata de algunas cervezas a priori candidatas.

¿Y todo para qué? ¡Para improvisar, por supuesto!


Bienvenido, mister H.

El señor H. y yo llegamos al Arena BBF stadium (ver entrada anterior) con sed... ¡pero no pensábamos que tanta!

El señor H. no es un loco de la cerveza, como la mayoría de la gente que va a leer esto, pero es un respetable aficionado al líquido sagrado, con la suficiente curiosidad para querer probar cosas nuevas y con una idea clara de qué le gusta más y qué le gusta menos.

No me costó mucho convencerle para que se apuntase a la aventura. Tampoco le pareció mal mi plan de compartir las cervezas, para probar el doble de brebajes. El señor H. dejó en mis manos la elección de la mayoría de los caldos y yo a cambio intenté equilibrar el repertorio adaptándolo también a sus gustos.

A continuación la lista aparentemente exhaustiva de lo que probamos. Aunque tengo la sospecha de que faltan dos, no las voy a poner en ningún lado salvo en el título de la entrada por motivos estéticos.

Primera ronda:
49. Cantillon Iris (Lambic - Unblended ABV 5%)
127. Dougall's Leyenda (Special Bitter ABV 5,8%)


Empezamos bien el día con dos cervezotes, buscando una graduación baja que quedaba mucho día por delante.

Ver una Cantillon en la pizarra inicial y tenerla en el vaso. ¿Para qué tanta lista si el cuerpo me la pide?
Si alguien ha leído alguna entrada anterior de este blog (y si no, aún está a tiempo) sabrá de mi afición a descorchar una Gueuze de Cantillon cada año por nochevieja (memorable la última). Introducción del señor H. en el maravilloso mundo de los lámbics.

De Dougall's no hace falta hablar mucho, que ya se ha dicho todo. Descubrí la 942 en el Birrasan de Blanes, y me llevé algunas a casa con gran alegría. Baste decir que es la cerveza que abrí para celebrar mi último cumpleaños (por lo tremenda que está y de paso por el 42). La elección de la Leyenda no fue nada inocente, ya que se trataba de empezar a preparar al Señor H. para alguna oleada lupulosa que vendría más tarde.


Segunda Ronda:
7. Aktien Urbayrisch Dunkel (Dunkel lager ABV 5,1%)
44. Birrificio del Ducato New Morning (Saison ABV 5,8%)


Seguimos con graduaciones moderadas, y mucha curiosidad.

Por un lado interpretación italiana de una Saison belga, un estilo que me chifla, con ingredientes originales y una colección de sabores divertidos que se complementan muy bien. Uno de los descubrimientos del día. Me trajo a la memoria otro de mis descubrimientos del pasado Birrasana: la Moon Verata.

Por otro lado una lager negra. Un estilo que no acostumbro a frecuentar, excepto por la Köstritzer, aunque las dos cervezas son muy diferentes. La Aktien es muy ligera en boca, donde deja un muy agradable gusto de chocolate a la taza pero más suave. Como una leche con colacao, pero menos cremosa. Me dieron ganas de pedir unos churros con gas para completar un desayuno de muy muy buen rollito.


Tercera Ronda:
93. Segarreta Ginger Beer (Espècialty Ale ABV 6,5%)
157. Het Nest Turnhoutste Patriot (Saison ABV 6,5%)

Pues no lo estaremos haciendo tan mal, cuando en la tercera ya nos apetece repetir conceptos.
Por culpa de los birrificios, nos apuntamos a la Segarreta. La verdad es que entra muy bien, aunque a nuestro gusto (y también por culpa birrificia) se nos quedó algo corta de gengibre. Habrá que darle una segunda oportunidad "en seco".

Turnhout es una de ciudad belga en la que no he estado, cosa que me gustaría remediar. Empezaremos la visita virtualmente con una cerveza conmemorativa, que se convirtió en alegórica. Saison típica belga, pero "liberada" por las tropas americanas de lúpulos inclementes. Muy buena.


Cuarta Ronda:
46. Lluna's Happy Trip (Tripel ABV 7,5%)
303. Hof Ten Dormaal Barrel-aged Project: 
No. 7 Grappa (
Belgian Ale BA ABV 12%
)

Cambio de tercio. Subimos de grado.

La Lluna's no estaba en mi quiniela, pero apareció en un momento en que nos pusimos de acuerdo en buscar cervezas más fuertes, coincidiendo con un momento en que apenas las había, o eran negras cual tizones del infierno o amargas cual recorte presupuestario (y aún sin tener al señor H. preparado para ello).
Tirando más de lúpulo que las originales tripel belgas, me pareció correcta y original, pero la cabra tira al monte, y yo volveré a mis clásicas.

Otra de las cervezas a destacar del certamen. Con un número que se caía fuera del catálogo impreso, nos dejó unas sensaciones fantásticas. Un ale muy generoso de alcohol pero sin ser ofensivo, que deja una agradable calidez y un aroma muy nítido y largo de grappa blanca. Muy recomendable me dejó con ganas de probar alguna de sus hermanas.


Quinta Ronda:
47. Cantillon Gueuze-Lambic Bio (
Gueuze ABV 5%)
199. Lervig Konrad Stout
 (
Russian Imperial Stout ABV 10,4%)

Dos huídas en sentido contrario

El señor H. se apunta a revisar el lambic de primera ronda, en una de sus versiones más clásicas y celebradas, y por supuesto que no voy a permitirle que se beba esta joya él solito. ¡Que ganas tengo de poder volver visitar la Brasserie de Anderlecht!

Por mi lado, aprovecho para huir hacia adelante, hacia terreno desconocido. La magnitud de la primera gran cola del día me inclina hacia este brebaje oscuro, alcohólico y dulce a morir. Me sumerjo profundamente en el caramelo del flan, el "cremat" de la crema catalana y el fantástico turrón guirlache de mi tía Montse. Me sumerjo tanto que el señor H. decide ir a perpetrar la sexta ronda en solitario.
(Corrijo: quizá la primera gran cola del día fuera en el tirador de Art Coure, lo que me satisface mucho ya que siempre me ha parecido una cerveza excepcional y diferente y siempre tengo alguna por casa.)


Sexta Ronda:
107. Origen 1905 (
3b Märzen ABV 5,2%)

Si hombre, que te la vas a beber tu toda...

Fácil de beber así que al señor H. le costó despacharla bien poco. Presente el malta para lo suave que es la cervecita. 


Séptima Ronda:
20. Anderson Valley Hop Ottin' IPA (
IPA ABV 7% IBU 86)
69. 
BROUWERIJ'T IJ Columbus Bio (
Belgian Strong Ale ABV 9%)

Lúpulo o lúpulo.

Hop Ottin'. Otra larga cola que vale la pena hacer visto el claro reclamo en el catálogo a los "enfermos del lúpulo" entre los que me encuentro. La espera vale la pena y el amaaargo hechizo nos embriaga de forma fulminante. ¡Yeah!

Previamente en la cola, y para preparar al señor H. para el mundo IBU, nos apretamos la Columbus Bio. Otro desembarco de lúpulos aliados, esta vez con artillería alcohólica. La mejor carta de presentación que podía hacerme esta marca holandesa, hasta ahora desconocida para mí. Me ayudó a pasar mejor el mono de De Molen que costará que le perdone a la organización.


Octava Ronda:
62. Brewdog Hello! My name is Ingrid (Imperial doble IPA ABV 8,2%)
182. Troublette (Belgian White ABV 5,5%)

De una cola pasamos a otra.

Por fin una de las cervezas con la que había fantaseado en mis listas mentales, y con la que no contaba pues sabía que la habían pinchado ya el viernes. Brewdog es para mí sinónimo de placer, y con una cerveza de nombre tan sugerente me vuelvo a poner en la cola. Con el primer trago se me caen los... papeles al suelo. Me dejo estar de anotaciones y leches y disfruto como un enano. Concierto de monosílabos y sonidos guturales. Como me llegan comentarios libidinosos de quien la pudo disfrutar también el domingo, por mi parte declaro esta cerveza una de las grandes del certamen (las que quieran optar a compartir el título han de ser enviadas a mi domicilio particular).

El hecho de contar con dos vasos nos permitió hacer la cola con otra divertida cerveza, la Troublette.
Una macedonia muy gustosa, de trago largo y fácil, a la que le debo una cata con el paladar más despejado.


Novena Ronda:
260. SLAAPMUTSKE Hop Collection (Challenger) (
Ale belga ABV 10%)
298. Guinea pigs! Flow Ipaporter (Black Ipa/Imperial Porter (english strong ale) ABV 8,5%)

¡Que salgan los monstruos en fila india!

Bélgica se rearma y nos manda un pedazo de cerveza que, aunque llevamos el alcohol muy bien puesto y no hemos dicho tonterías muy grandes, ya no estamos capacitados para diseccionar. Nos parece buena, muy buena. Se la dedico a Filip, que en un día memorable hace unos añitos me regalo una cajita de winterbier de la que aún me queda alguna. Gezondheid!

Todo el mundo habla de Yria, y servidor sin probar nada de nada. ¡Por fin! IPA + Porter significaba que me iba a gustar por lo menos por dos lados y así fue. Por dos, tres, cuatro o dieciseis lados, ¡yo qué sé! Tentado de poner en infusión a las cobayas de mis hijas al llegar a casa. Con ganas de repetirla y probar el resto del catálogo toledano (aún me tocará ir allá, y cargar de paso unas Domus).


Décima Ronda:
65. Brewdog I Hardcore you (Imperial IPA  ABV 9,5%)

Traca final. Muerte y destrucción. Exterminio masivo. Sayonara Baby. Pa' habernos matao Paco.

Sacando petróleo de las últimas fichas, aprovechamos que la organización se piensa que nos hemos marchado y sacan las cervezas que tenían escondidas. Brewdog + Mikeller, casi nada... No me puedo imaginar lo que sacarán en la noche, pero tampoco me preocupa demasiado. Ahora mismo soy feliz aunque nos hayamos bebido la última ficha.

Salimos por la puerta grande, ante la envidia de los congregados en la gran cola de entrada. Debería estar sonando el "Mesías de Haendel" o por lo menos "Love Comes Walking In" de Van Halen, pero en cambio  "Opa yo viase un corral" vaticinaba el castigo que nos esperaba a los pecadores.

 
Penitencia Final:
0. Estrella Damm (pils deleznabilis - lager rillero)

Saliendo del recinto nos invade el hambre que durante unas horas hemos engañado con quesos asturianos, empanadas y cocas de escalivada (y alguna cerveza creo recordar). El señor H., antiguo aborigen del barrio, me conduce al frankfurt de muchas juergas de su juventud. 

Como la sobrasada con queso no pega con el vichy, el cacaolat ni el zumo de melocotón, pedimos  sucedáneo de cerveza: la clásica e infame Damm de toda la vida. Si en condiciones normales no me gusta, imaginaos después de trasegar todo lo anterior.

Allí se quedó casi toda, demostrando que el bien siempre triunfa sobre el mal.
¡¡¡HASTA EL AÑO QUE VIENE BBF!!!

lunes, 11 de marzo de 2013

Barcelona Beer Festival 2013 (#BBF13): Mi visión del evento

Durante este fin de semana se ha celebrado en Barcelona el 2º Barcelona Beer Festival (#BBF13).
Un festival cervecero que, a pesar de estar tan sólo en su segunda edición, ya queda claro que viene para quedarse, y del que espero ya desde ahora su tercera entrega.


La venganza de la primera edición

Un año después de la primera edición, en la que sólo pude ver la puerta y por el lado de fuera, servidor de ustedes tenía planificado que semejante catástrofe no podía volver a suceder.
Afortunadamente este año he podido entrar y, como sé que la organización no lo hizo en su día con mala intención sino que murieron de éxito, de todo corazón les perdono (aunque yo aceptaría gustosamente unas cervecitas de desagravio, claro está).


Sincronicemos relojes

Mis compromisos y mi economía sólo me permitían asistir a uno de los tres días, y elegí el sábado. El viernes tenía ensayo de castellers, que es otra de mis religiones, y era mejor tener el domingo libre para conseguir el perdón familiar, así que decir que elegí yo es un eufemismo.

Habíamos quedado con los amigos que el viernes decidiríamos el plan, pero yo ya tenía muy claro que a las 11 en la puerta, y el que no pues nos veíamos dentro si tenía suerte.
Al final hubo bajas por enfermedad, compromisos sociales, pereza y otros varios (algún asustado por no poder entrar incluso), y gente que decidió que mejor el domingo, conque quedamos el señor H y yo.


Madrugar para beber cerveza: El concepto

Como sobreviviente a cierto tipo de eventos alcohólicos de resistencia, como las Fiestas de San Lorenzo de Huesca (cada año, mientras fui joven y soltero), sabía que había que ir preparado en cuerpo y alma, así que le preparé unos huevos fritos para el cuerpo, aprovechando el aceite de freír la longaniza que le regalé al alma. Decidí sacrificar el tradicional acompañamiento de melocotón con vino, que aparte de no ser época, no convenía mezclar ni empezar a beber a las 8 de la mañana.


Vale, me dejo de rollos y empiezo a hablar del festival

El señor H y yo llegamos al sitio en cuestión con 5 minutos de adelanto sobre el horario previsto (hecho increíble para dos padres de familia). Sin cola para entrar, ni para pedir las primeras rondas. Fantástico.




Tal y como entramos vamos directos a recoger copa, guía y fichas. Todo ello mereció nuestra aprobación. Bonito logo en la copa (una media pinta clásica, con algún centilitro extra según la guía y los entendidos). Una guía bien editada (al menos para mi gusto) y útil a la postre, en catalán, castellano e inglés. Para las fichas adaptaré una frase que he visto por el twitter: “te sientes como en un casino, en el que siempre ganas”.


La cuadratura del círculo

Un acierto de local. El Arena BBF stadium tiene un buen aforo y unos buenos servicios. Esto me pareció cuando llegué y lo mantengo después de haber salido del recinto. Luz natural y buenas vistas de Barcelona en la terraza exterior. Chapeau.
Espectacular barra, en línea recta, con 50 tiradores. Un acierto ponerlos todos así con lo cual se podía hacer cola cómodamente en cualquiera de ellos. Espacio central abierto, con un lavadero para los vasos, y en el lado opuesto a la barra una línea de chiringos de comida (Mención especial a Asturias país de quesos, aunque me hayan dejado esta vez sin Gamoneu.) y otra de puestos varios: venta de fichas, merchandising y demás. Pocas mesas y sillas ninguna, por poner algún defecto, con lo que se acabaron organizando algunos campamentos sioux, sobre todo por la tarde. La comida buena, pero se echa de menos platos contundentes "para hacer de cojín".



La pizarra como show

¡Ese pedazo de pizarra!
50 cervezas, 50. Con su denominación, número de tirados y índice en el catálogo.
Vaya mi pequeño homenaje a los encargados de mantener la pizarra, cambiar cada línea al acabarse el barril, tocar la campana y provocar el grito entusiasta de los congregados al descubrir el nuevo caldo a probar. Un acierto que ha de mantenerse en todas las ediciones (como mucho, pasarla a digital, pero pienso que le quitaría parte de la gracia).


20 cervezas de amor y una estrella desesperada

La maratón cervecera la publicaré aparte, que esta entrada ya me ha quedado largo de narices.
Pero vaya por adelantado que he bebido mucho y lo he disfrutado todo.


Y como es de bien nacidos ser agradecidos...

Mis felicitaciones a la organización, incondicionales y desinteresadas (aunque como ya he dejado claro antes, acepto cervezas por motivos variados).


Gracias por traernos estos maravillosos caldos, y permitirnos disfrutarlos en buena compañía y un ambiente más que adecuado. Si hay un Dios, os lo pagará por dar de beber al sediento y si no, que nos quiten lo bebido.


Espero que vosotros también lo hayáis disfrutado, al menos tanto como para organizar la edición del año que viene. ¡Salud!

miércoles, 27 de febrero de 2013

Hackeando IKEA


Esta entrada va a tratar sobre una chapuza que se me acaba de ocurrir y que además me ha quedado bien y todo. Según mi santa esposa es una “frikada”, pero como el público que se asoma por aquí es mayoritariamente "friki", sector cerveza, pues ahí lo dejo.

A todos nos ha pasado

Estás en la taberna “X” (especialidad callos, boquerones y tapeo variado) donde resulta que, por alguna de aquellas maravillosas casualidades de la vida, tienen en stock una fantástica cerveza artesana austrohúngara,  que tu radar detecta de manera aparentemente casual (aunque tú sabes que es el resultado de años de entreno y perfeccionamiento).

Por supuesto que vas y pides esa increible cerveza "Y", utilizando tantas pronunciaciones diferentes como sea necesario hasta conseguir que el camarero diga: “Aaah, la cerveza rara esa de ahí” (acostumbra a funcionar el inglés de orquesta de pueblo, o pedir directamente “la cerveza rara esa de ahí”).

Como te despistes un poco imaginándote lo bien que va a maridar la cerveza con esos callos caldosos con garbanzos, bicho, y taquitos de jamón, ñam, ñam, que rico... te la intentarán servir en vaso de tubo, plástico o vete tu a saber que recipiente curioso. ¡Y a veces incluso lo consiguen!

La solución a este problema parece fácil: “a partir de ahora me llevo una copa en el coche”...
Pero ¿cómo?


Bricolaje cutre del malo

A continuación, y después de esta licencia que me he permitido para entretenerme un rato, os explicaré un facilísimo montaje, casi merecedor de una entradilla en IKEA hackers.


Resulta que en mi cocina tengo unas lámparas de cierta multinacional de mobiliario sueco (una cualquiera, no se trata de hacer publicidad). Cosas que pasan, de tanto en cuando se funden las bombillas y tengo que comprar recambios.



¿Que curioso tamaño tienen estas cajitas de cartón, verdad?. Algo así como... como... como el de las copas cáliz, por poner un ejemplo aleatorio, ¿no?



. Y fíjate que original sistema utilizan para asegurar la parte redonda de la bombilla... me parece a mí que lo podríamos utilizar para otra cosa...



Pero no todo iba a ser perfecto, habrá que hacer algún invento porque tal cual la copa no acaba de entrar.



Parece ser que la culpa la tiene la tapita del fondo, que nos hace perder unos pocos centímetros, así que la sacamos.



Y sencillamente la montamos al revés. La copa no caerá al estar el pie sujeto en el otro extremo.



Aunque la copa ya está razonablemente sujeta, no está de más proporcionar algún elemento extra de protección. A mí se me ha ocurrido utilizar papel de cocina, que es barato y puede tener un uso extra después de utilizar la copa: secante y servilleta.


Como extras, en el tapón podemos llevar algunos posavasos, que también tendrían su función protectora, y encontrando el modelo adecuado se podría utilizar el espacio vacío alrededor del tallo para llevar algún abrebotellas, sacacorchos, etc.

Espero que a alguien le sea útil.

lunes, 14 de enero de 2013

1er concurso Homebrewer El Jardín del Lúpulo

Esta entrada me hace particular ilusión, aunque por el retraso con que la escribo podría parecer lo contrario.

Por primera vez desde que perpetro este blog, escribo una entrada no porque me apetezca contar algo (que también), sino porque alguien cree que esto puede servir para difundir un evento, en este caso un concurso de cervezas caseras.

¡Tenemos culpable nuevo, así que por mí que no quede!



El Jardín del Lúpulo es un blog cervecero al que éste el mío se querría parecer de mayor. Un blog de referencia en el mundillo, consolidado y con mucho seguimiento. Y esto no es porque lo diga yo (que también) sino que salta a simple vista.

Y si no a los hechos me remito. Que levante la mano quien en su aniversario, en vez de pagar las cervezas las recibe, gratis, de calidad, en grandes cantidades... ¡y por partida doble! (concursantes y patrocinadores). Que envidia, ¿verdad?

Bromas aparte, y copiando a los organizadores, que encima que no me pagan no voy a escribirlo todo yo:

"Se trata de un concurso de cerveza casera, con elaboración sin extractos y estilo libre, con tres grandes categorías en función del origen del estilo de la cerveza. En cada categoría se elegirá un finalista y entre los tres finalistas, un ganador absoluto."

Como supongo que la frase anterior no será todavía motivo suficiente para que nadie presente una cerveza al concurso, copiaré también la frase relacionada con los premios:

"Los premios [...] son: Un primer premio de “Mejor Cerveza” con Trofeo y un Pack de 12 cervezas Internacionales especialmente elegidas, 2 jarras y un pack de lúpulos americanos; y dos premios para los otros dos finalistas, con Trofeo y un Pack de lúpulos americanos. Aparte, diplomas para estos tres y para las 2ª y 3ª mejor cerveza de cada categoría."

La frase entre corchetes tiene que ver con el patrocinador del evento y suministrador de los premios, al que deseo mucha suerte en su aventura comercial, pero al que no conozco ni me conoce, ni me ha mandado lote de Navidad (bueeeno, vaaa. Los curiosos que procedan a leer el cartel, abajo a mano izquierda).

El plazo del concurso es hasta el 15 de febrero, y si algún participante no llega a tiempo al plazo o no sabe que hacer con el excedente después de embotellar, pues aquí tiene a un servidor que hará mucho aprecio a su estimado producto. 

Por supuesto, este ofrecimiento es extensivo a los patrocinadores, y organizadores, que igual son muchas cervezas a probar y hacen falta bocas o... yo qué sé 

¡cualquier excusa es buena para enviarme unas cervezas!, ¿no?

sábado, 5 de enero de 2013

¡Feliz año nuevo! ¡Feliz año viejo! (#MCN2012)

Algunas personas que me conocen, en su mayoría cerveceros locos, saben de mi afición por celebrar la entrada de año con una Cantillon.

Esta costumbre se remonta ya a mediados de los noventa, y milagrosamente he podido repetirla de forma casi interrumpida desde entonces. Esto no hubiera sido posible muchos años sin la colaboración de mis amigos Pere y Rik, así que vaya mi primer brindis virtual del año por ellos. ¡Gezondheid!

Debido a reformas en mi pequeño despacho, este año casi ha peligrado mi antigua costumbre.
Mis botellas de Cantillon Bio están casi inaccesibles, y el día 31 de Diciembre me vi en la obligación de intentar acceder a ellas de forma diferente a la habitual.

Bendita coincidencia.

Mi primera prospección "al tacto" finalizó 5 segundos después de empezar, al encontrar una botella de un tamaño poco usual: una Big Chouffe (1.5 l).

Esta cerveza también proviene de una antigua tradición de nuestro grupo de amigos. Muchos años hemos pasado la Semana Santa juntos, aportando cada uno lo que buenamente podía. Nuestro amigo Pere acostumbraba a traer parte de su pequeño arsenal cervecero, y dado el tamaño de nuestro grupo la Big Chouffe siempre le pareció una buena opción. ¡Y a nosotros también, por supuesto!

Dado que la cena de Nochevieja la celebramos con el mismo grupo de amigos (aunque ahora incluye ya señoras y criaturas de diferentes tallas), a mi también me pareció correcto volver a compartir esta botella, que incomprensiblemente sobrevivió algún año a nuestras míticas y gloriosas timbas de semanas no demasiado santas.

Yo ya sospechaba que la botella tenía algún año que otro, sobretodo visto el sitio del cual la saqué, pero mi (nuestra) sorpresa fue grande al ver la recomendación del lateral de la botella de consumir antes de ... 1998...

Big Chouffe - embotellada en Octubre de 1995
Efectivamente, como se puede apreciar en la imagen, la cosa aún era más viejuna, y el corcho desveló que fue embotellada en octubre de 1995.

¡A-co-jo-nan-te!

La botella descorchó bien, y conservaba todavía todo el gas. ¡Bien!

Intenté el viejo truco de anunciar que la cerveza estaba estropeada, pero mis colegas son supervivientes de celebraciones míticas que incluyen Chimay Grand Reserve añejas, y me enviaron con malas palabras a visitar la fábrica de Heineken.

El cervezote se encontraba en un estado excepcional y lo disfrutamos como si fuera lo último que nos íbamos a beber ese año... ¡lo cual era verdad!

Mi segundo brindis del post va por Pere, y me alegra especialmente que en esta ocasión el también estaba entre los sedientos choufferos reunidos, así que el brindis fue en vivo.


Ya comentado el digno fin que tuvo el venerado caldo de gnomo belga, volvemos a mi despacho donde yo proseguía unas horas antes en busca de una Cantillon perdida.

Mi segunda y última prospección "al tacto" de la tarde se topó con un doble cartón con asa. Entre los dos cartones 3 botellas de 75 cl... ¿Quizá esta vez sí era Cantillón?

¡Bingo!

Tres botellas tres, de Cantillon y variadas. Una Gueuze, una Kriek y una Rosé de Gambrinus.

El estado de las etiquetas presagiaba un drama, y mentalmente empecé a prepararme para lo peor, pero ahí estaban las botellas llamándome insistentemente, así que me decidí a arriesgarme.

Recordando con cariño mi primera visita al museo-cervecería de Anderlecht, elegí la Rosé de Gambrinus como candidata al primer brindis del año, y me llevé la Gueuze "de reserva" por si se torcía la cosa.

Los honores de apertura de la botella correspondieron a Pere, que también me acompañaba en su día cuando compré las botellas así que ¡quien mejor que él!.

Su pericia con el sacacorchos merece ovación y vuelta al ruedo. Los restos del corcho casi se deshicieron, pero ya fuera de la botella.

A diferencia de la anterior ocasión nada de gas, pero al escanciar apareció un poco de prometedora espuma aunque de corta duración en vaso.

El olor horroroso en general, como acostumbra en los lambics, no permitía reconocer si la cerveza era potable (en el sentido de poderse beber) o potable (en el sentido de echar la pota).

Nuestros valientes cerveceros probaron el brebaje rojizo y se encontraron con un santo vinagre de frambuesa, ácido hasta dejar la Alexander Rodenbach a la altura de la cocacola. Un gusto tan extremo nos llevó a preguntarnos si estábamos haciendo bien o nos íbamos a arrepentir a posteriori, intestinalmente hablando.
Después de una primera y corta cata, mis amigos me abandonaron en compañía de la vetusta botella, pero eso no me preocupómucho ya que me ocurre todos los años. El lambic no es una cerveza de mayorías, y en este caso añado que... ¡afortunadamente para mí!

Conforme el nivel de la botella iba bajando otros matices iban apareciendo detrás de la acidez y he de confesar que sentí una gran pena cuando la botella quedó vacía... ¡Buaaaaaaah!

Como por una feliz y asombrosa coincidencia, el culpable de la aparición de este blog también brindó por el nuevo año con una Rosé de Gambrinus, aprovecho para brindar con él al unísono. ¡Va por tí Birraire!

Pues como podéis ver, empecé y acabé el año con dos grandes cervezas.
Y así como finalicé el año 2012 brindando por un feliz año nuevo, empecé el año 2013 brindando por un feliz año bastante, bastante, bastante viejo.  ;)

Y como ya preveía que esta entrada iba a ser larga, y me iba a dar algo de sed... y antes de que se pudiera estropear una cerveza guardada tan celosamente todo este tiempo... pues otra Cantillon al canto, no sea que le de el sol y saque purpurina como los vampiros modernos.

En este ocasión la Kriek (a la derecha de la imagen), ha conservado bastante mejor el corcho que su hermana de frambuesa (a la izquierda) y como se puede leer en la foto: "Bottled in 1995". Otra que tal, y es del mismo lote que la Rosé así que ya sé de que año son las dos.

En esta ocasión la acidez ha quedado más controlada, aunque se mantiene en boca largamente. Una sidra de fruto rojo, aunque empieza más amanzanada. De color me recuerda al preciado y precioso vino clarete de mi tío Tomás, entre dorado y miel, aunque aquí se añaden unos tenues tonos rojizos. Al desaparecer la acidez en boca, viene un final seco más propio de un Gueuze, supongo que el carácter viene marcado por la edad, pero conservando ese gustillo final de la cereza cuando ya sólo queda el piñón en la boca.

Quizá sean notas de madera, o quizá mi imaginación haya volado de vuelta a la centenaria y artesana cervecería de Bruselas y a sus barriles de segunda mano, creo recordar que algunos provenientes de Domecq y Gonzalez Byass.


Releyendo por encima, creo que me ha quedado una entrada digna de un #FFDA o "Finde Fondo de Armario" aunque en esta ocasión ha sido Fin de año, no de semana. Así que tengo motivo de sobras para celebrar con cervezones sin tener que inventarme excusas (que por otro lado también son bien recibidas cuando es menester).

Y como no quisiera finalizar esta entrada, ni esta cervecísima, sin brindar con todos vosotros por un feliz año, pues ahí va mi último brindis de hoy:

¡FELIZ AÑO A TODOS! ¡QUE SEÁIS MUY FELICES Y TOMÉIS UNA CERVEZAS FABULOSAS!

PD: A última hora añado este post al evento virtual #MCN2012 (Mis Cervezas Navideñas 2012), auspiciado por Observatorio Cervecero, uno de mis blogs de referencia. ¡Perdón por el retraso! ¡Vaya despiste el mío!

jueves, 6 de diciembre de 2012

Mi primer caso de Lupus, ya era hora (Dr. Gregory House)

Estando yo tan tranquilo en mi casa esta noche, con toda la familia ya durmiendo y con ganas de tomarme una cervecita, he abierto mi caja de nuevas adquisiciones y me he encontrado con una sorpresa:

¡Tengo lupus!

En concreto una Wolf 8, según la etiqueta de Brouwerij Lupus.


Cuando uno ve una etiqueta tan negra escondiendo una cerveza tan oscura y anunciando 8.5º, ya se puede imaginar de qué va el tema: maltas tostados, azúcares, café, regaliz, etc.

Mi sorpresa inicial ha sido una bonita capa de espuma beige, cremosa, que hasta me ha formado una bonita "magdalena", que no he sido capaz de captar en la foto. La frondosidad inicial de la espuma ha ido reduciéndose paulatinamente aunque no ha desparecido del todo, y bastante ha quedado adherida a la copa, aún sin formar aros completos.

En cuanto al aroma, me esperaba notar mucho más el alcohol, pero afortunadamente no ha sido así: Café, caramelo "de flan" y esa especie de olor a habitación cerrada bastante característico en las cervezas belgas contundentes. Algún día aprenderé algo y lo podré explicar mejor, pero mucha malta y poco lúpulo.

La primera sensación del gusto ha sido un tanto curiosa. Me ha transportado a una juerga castellera universitaria en Baó, el día que descubrí la Jenlain. Pero no es a la cerveza francesa a lo que me ha recordado. Aquella noche cuando se acabó el alcohol, acabamos haciéndonos "cubatas" de... ¡cocacola con nescafé! (uno ha sido joven y ha cometido excesos, jajajajaja).

Sí, sí. A mi también me ha sorprendido la relación, pero pronto he tenido que darle la razón a mi subconsciente. De entrada un gusto dulzón algo picante en boca, recordando algo la efervescencia (sin mucho gas en el líquido, aunque quizá algo ayudado por la generosa capa de espuma inicial). Como una cocacola... de 8,5º. Después de ese primer momento, el gusto ha pasado más bien a ser un potente ataque en toda regla de azúcar de caña con algo de café en fondo, como si mojaras un poco un terrón de azúcar moreno en el café y luego lo dejaras fundir bajo la lengua, llenando la boca en el quizá sea el momento más bonito de esta cerveza, para mi gusto al menos.

El regaliz llega en cambio en el retroaroma, con suavidad pero claramente. Más como el original en raíz y no una pastilla Juanola, para entendernos. Fantástico pues muchas veces el gusto excesivo a regaliz de algunas cervezas oscuras me puede llegar a molestar. No ha sido el caso.

La cerveza se ha ido "espesando" a lo largo de la degustación. Mi primera impresión ha sido de poco cuerpo, quizá engañado por la apariencia inicial de la espuma y por lo disimulado que está el alcohol, aunque de cara al final se ha "alquitranado" un poco más, dejando salir cada vez más la malta.

Final dulce: azúcar quemado, como el de la "crema catalana" y algo más de regaliz.
Por buscarle algún defecto, quizá me haya dejado la boca un poco pastosa, pero se le puede perdonar fácilmente.

En resumen una cerveza muy agradable, que sin ser excepcional me ha gustado hasta obligarme a escribir estas líneas.




lunes, 26 de noviembre de 2012

#FFdA 2.0 (Capítulo 3 - sesión "cochina")

Última entrada sobre el 2º Finde Fondo de Armario.

¡Para no haber escrito nada en meses, me he prodigado bastante!

Pues después de lo "mal" que me porté el sábado, el domingo tocaba vida familiar (y muy a gusto oiga).
Así que nos hemos ido con otros amigos a Vallgorguina, a  una Feria de productos artesanos y a caminar por el bosque a visitar un dolmen. Un bonito día altamente recomendable para todos los publicos.

Como lo cortés no quita lo valiente he aprovechado para descubrir las cervezas Ninkasi, del Solsonés.
Muy suaves y limpias, con el lúpulo marcado pero sin abusar, en el nivel justo que mi señora no encuentra todavía molesto.

Así que la tercera cita del #FFdA ha tenido que esperar hasta la noche, después de la vuelta a casa y de nuestro cívico deber de votar en las elecciones catalanas.

Se me hace hasta raro hablar de cervezas hoy que mis amigos y conocidos están todos analizando resultados y elucubrando sobre nuestro futuro político, pero ya tendré tiempo.
Esta semana habrá que hablar de ello largo y tendido.

En fin, como en la anterior edición del #FFdA hoy me ha apetecido montar una sesión de "rarezas" belgas, pero me ha salido una sesión bastante "cochina", como podréis ver en las etiquetas.


A la izquierda, una tradicional Rodenbach con la que mi mujer se ha unido a la fiesta. Un clásico en mi casa.

Por mi parte, he empezado con una Zwijntje (en flamenco: "cerdito").
8º, doradita, una triple de carácter belga 100%, maltosa sin ser muy dulzona y muy fácil de beber.
Ha combinado muy bien con el cremoso queso de búfala que hemos comprado por la mañana..
Sin complicaciones ni pretensiones. Sincera y directa. Una buena compra.
Pensaba que sería producción de alguna pequeña cervecería, pero luego he descubierto a los buenos de Van Steenberge detrás (gracias a la etiqueta, no es un gran mérito). Pues pensándolo bien, algo de Augustijn puede que tenga, aunque hace ya bastante de la última que me tomé.

La siguiente en caer ha sido la Den Bi3r de Den Tseut.
Primero me pensaba que la cerveza se llamaba Uestekluesen Tripel, pero al final he visto que se refería a su lugar de origen Oosteeklo.
Otra tiple, esta vez de 9º y con Dry Hopping. Un punto divertido de lúpulo en una cerveza fuerte, pero en la
que el alcohol no se nota demasiado, aunque se adivine por la densidad del tema y la calidez que deja.
De esta gente sí que no tengo ninguna referencia, pero me alegraré si encuentro algo más suyo por ahí.
Otra cerveza fácil... si te van las triples de alta graduación, claro.

Y ya para matar el tema, y intentar desmontarle otra estadística al Birraire, he ido a atacar al arsenal nacional y me he metido entre pecho y espalda una 1000 nits de Art cervesers.
Es muy curioso que la primera cerveza de Art (2009) la hayan dejado envejecer y no la hayan vendido hasta... aproximadamente 1000 noches después.
Aquí si que el toque de barril aparece claro y queda en boca un rato largo. Ha aguantado el tipo de las dos anteriores, aún con bastante menos grado, seguramente por el toque que le ha dado la guarda.
Seguramente era mi última botella forever and ever, dado que es una edición irrepetible, y no creo que alguien me regale de las suyas.

Pues nada, se acabó el #FFdA.
Espero que todos los "participantes" se lo hayan pasado tan bien como yo, y ahora durante unos días a leer lo que hayan publicado los demás, a ver que se puede aprender por ahí.

¡A ver si para el próximo post tardo menos!